Estar al cuidado de niños, personas mayores o personas con discapacidad que requieren apoyos de algún tipo y que implican una serie de tareas como cocinar, limpiar la casa, hacer las compras u ocuparse de la gestión del cuidado (coordinar horarios, realizar traslados a centros educativos u otras instituciones), son todas actividades que recaen principalmente sobre las mujeres, que permiten la subsistencia de los hogares, pero también sostienen el actual sistema económico que las invisibiliza.
El proyecto de ley que establece un «sistema integral de cuidados con perspectiva de género que permitirá crear más de 200.000 puestos de trabajo para quienes cuidan a más de 1 millón de personas que necesitan de esos cuidados», según dijo el presidente el pasado 1 de marzo en el Congreso Nacional.
La demanda de cuidados en la Argentina no llega a ser cubierta por las diferentes instituciones que ofrecen servicios de cuidado (para niñeces, vejez, personas con discapacidad) y debe ser resuelto por las propias familias.
En este sentido, el 10% de las personas mayores de 60 años, aproximadamente 743.000, tienen dependencia básica (no pueden realizar por sus propios medios actividades básicas como alimentarse, bañarse o vestirse). En un 77% este cuidado recae sobre las familias y, en particular, sobre las mujeres (Indec, 2012).
