Lidia Maksymowicz fue llevada al campo de concentración, donde le grabaron la cifra 70072. Fue liberada en 1945 cuando los soldados soviéticos derrotaron a las fuerzas de Hitler en Polonia
La anciana bielorrusa, de 81 años, se subió la manga de su vestido para enseñarle al Papa el número con el que los nazis marcaban a los prisioneros que entraban en los campos de concentración y Francisco lo beso antes de abrazarla.
Ambos pudieron intercambiar algunas palabras y la mujer indicó al religioso el número tres, los años con los que entró en el campo de concentración.
Sobrevivió a ese horror y, como todos los prisioneros de Auschwitz, fue liberada en enero de 1945 por soldados soviéticos y entregada en adopción a una familia polaca, donde vivió su juventud imaginando que su madre había muerto. Pero en 1962 localizaron a su verdadera madre, que también había creído que su pequeña hija estaba muerta.
