La CGT le ganó un round a Federico Sturzenegger y logró un cambio clave en la reglamentación de la reforma laboral para mantener la caja sindical.
El ministro de Desregulación fue el impulsor de la eliminación de los aportes sindicales, pero durante el debate de la reforma laboral perdió la discusión con el ala política del gobierno y apenas pudo meter un tope del 2% y la obligación de que los trabajadores no afiliados den conformidad para que les retengan la cuota.
En la CGT creen que Sturzenegger se burló de ese acuerdo y en la reglamentación de la reforma, publicada el mes pasado, les metió una letra chica que limitaba la recaudación de los gremios. El decreto reglamentario establece que el tope del 2% es únicamente sobre el salario básico convencional y también incluía en ese tope los aportes extraordinarios de las empresas a los gremios.
Tras la publicación de ese decreto, la CGT abrió una negociación con Santiago Caputo, los Menem y Diego Santilli,
los sectores del gobierno con los que había acordado durante el debate en el Congreso, y logró que este lunes Milei firme un decreto modificando la reglamentación.
La nueva reglamentación establece que el tope del 2% de las cuotas sindicales se calcule en base al salario básico convencional y también a las «sumas remunerativas normales y habituales de frecuencia de pago mensual de origen convencional», lo que amplía significativamente el tamaño de la caja de los gremios. En esa suma se excluyen el aguinaldo, las horas extras o el plus vacacional, entre otros.
Por otro lado, se excluyen de ese tope los aportes extraordinarios de empleadores a sindicatos, que suelen incluirse en las negociaciones colectivas y se utilizan por ejemplo para financiar las obras sociales. La nueva reglamentación sólo incluye el requisito de que tengan una asignación específica.
Pese al rechazo del PJ, el Senado aprobó el pliego del juez que avaló la reforma laboral
Los aportes sindicales que sostienen las cajas de los gremios fueron el punto de la reforma laboral por el que verdaderamente dio batalla la CGT frente al gobierno de Milei, que aceptó retirarla para evitar un conflicto en las calles. La central apostó entonces a la pelea en los tribunales para voltear los cambios que afectaron a los trabajadores, pero una vez caída la cautelar en la Cámara la resistencia de la CGT terminó.
