LA SOMBRA DE MACRI: “EL CRÉDITO DEL FMI QUE TRUMP LE DIO A CAMBIEMOS Y QUE HOY HUNDE A LA ARGENTINA”

En la gira europea Alberto Fernández cosechó el apoyo de Portugal, España, Francia, Italia y el Papa para renegociar la deuda con el FMI, parte esencial del demoledor legado económico de Macri. La esperanza en que Biden replique la lógica que aplicó internamente: reactivar la economía apoyándose en el Estado.
La sombra devaluada de Mauricio Macri fue una de las protagonistas de la gira europea del presidente Alberto Fernández para renegociar la deuda externa argentina. La negociación es por un préstamo monumental e incobrable que el ex presidente norteamericano Donald Trump hizo que el FMI le cediera a su amigo para sacarlo del marasmo económico con que llegaba a las elecciones.
Para la mirada internacional, Trump es un energúmeno y Macri un gran inepto. Y la Argentina quedó ensanguchada y apaleada entre estos dos personajes lamentables, debiendo una fortuna que ni siquiera quedó en el país porque sólo sirvió para alimentar la fuga-festichola de capitales organizada por los amigos de Macri que, además, perdió las elecciones.
Alberto Fernández se reunió con los presidentes de España y Portugal, y los primeros ministros de Francia e Italia, además del Papa. Lo más probable sea que, por una cuestión de buen gusto, no se haya mencionado al padre del borrego, pero cada vez que hablaban de la cifra inusitada que cedió el FMI, a todos se les tiene que haber representado la figura de Macri con mucha claridad, junto a la del desaforado Donald Trump.
En ese momento, sus interlocutores captaban la dimensión del drama argentino, ponían una mano sobre el hombro de Fernández, como quien da un pésame, y le aseguraban que apoyarán la posición argentina ante el Club de Paris y ante el FMI para resolver el enredo fatal que generaron estos dos siniestros.
Esta deuda se contrajo con los Estados, porque el Fondo Monetario Internacional está integrado por representantes de las principales potencias del planeta. No son acreedores privados. Por eso es imposible plantear quitas, como hizo Néstor Kirchner en su gobierno. Tanto el Fondo, como el Club de Paris están integrados por Estados.
La negociación no la puede realizar solamente el ministro de Hacienda, Martín Guzmán, y requiere de la intervención de Alberto Fernández porque es un tema entre Estados.
El presidente viajó porque Argentina necesitaba una postergación del vencimiento, este mes, de alrededor de 2400 millones de dólares de una cuota de la deuda con el Club de París que, en su mayoría fue contraída durante la dictadura.
Este año también habrá vencimientos de la deuda con el Fondo: unos 3500 millones de dólares, mientras la renegociación todavía está en la mesa. Hay coincidencia en que la deuda argentina se encuadre en un programa de Facilidades Extendidas, que le daría un plazo de gracia de cuatro años y bajaría a la mitad los intereses. Pero están en discusión las condiciones y los plazos de pago.
En otro punto controvertido, el FMI se opone a alargar los plazos de pago a diez años. Argentina tendría que pagar 3500 millones antes de fin de año; 18 mil millones el año próximo, y 19 mil millones en 2023. Esto fue lo que firmó Macri con lo cual reventaba al país y condenaba a los argentinos a la pobreza eterna. Es inaudito que semejante personaje y sus colaboradores se mantengan en el escenario político.
Para salvar a Macri, Trump obligó al FMI a transgredir sus estatutos. Y el apuro de Macri hizo que tampoco se cumplieran los procesos legales argentinos. Estas transgresiones, sumadas a la situación de pandemia mundial, que afectó la economía de todo el planeta, fortalecen los argumentos de la parte argentina.
En esta gira, Alberto Fernández consolidó las relaciones con las potencias europeas que respaldaron la postergación del vencimiento. Solamente falta Angela Merkel, con la que el presidente hablará la próxima semana, ya que Alemania es el principal acreedor, dentro del Club de Paris. De todos modos, ayer los bonos de las empresas argentinas que cotizan en la bolsa de Nueva York tuvieron un alza del siete por ciento. Fue una señal de que la postergación se da como un hecho. Implicaría también un cambio en las prácticas del Club de París, ya que no toman decisiones de este tipo sin que el deudor haya arreglado previamente un programa con el Fondo.
Fuente: Luis Bruschtein




