“ENTRE LA SOBERANÍA Y LA CONTRADICCIÓN: EL 2 DE ABRIL DE UN PRESIDENTE ADMIRADOR DE THATCHER”

El acto del 2 de abril de un presidente que admira a Margaret Thatcher y prepara una visita a Londres para fin de mes, resultó tan poco creíble como sus declaraciones sobre la caída de la inflación y la pobreza. Total desinterés.
El acto del 2 de abril por Malvinas de un presidente que admira a Margaret Thatcher, y prepara una visita a Londres para fin de mes, resultó tan poco creíble como sus declaraciones sobre la caída de la inflación y la pobreza. Javier Milei y la dictadura comparten una ideología que los subordina a Estados Unidos y por lo mismo comparten su total desinterés por Malvinas.
Mientras el Presidente participaba en el acto en plaza San Martín, las petroleras Navitas y Rockhopper comenzaron a trabajar en el yacimiento de Sea Lion, en la cuenca Norte de Malvinas, sin que el gobierno argentino haya interpuesto advertencia ni protesta. Navitas es israelí, el país que desvela al Presidente. Y Rockhopper es británica. El petróleo que van a explotar está en el subsuelo argentino y pertenece al pueblo argentino, pero este gobierno no dijo nada.
Igual que la dictadura, Milei ignoró la reivindicación del interés nacional y aprovechó el acto para darle visibilidad a un Manuel Adorni asediado por denuncias de corrupción y con su imagen en caída libre. En el caso de la dictadura, la manipulación de Malvinas llevó a un proceso de desmalvinización en una sociedad que se sintió estafada y manipulada por esas Fuerzas Armadas.




